Etapa 5: Luleå - Töre - Pajala - Kivilompola - Alta - Nordkapp
Buenas de nuevo! Por problemas de logística (tiempos, red de datos, etc) no ha sido posible actualizar hasta ahora. Pero es que el día de ayer fue muy intenso! Emociones, sobresaltos, cambios de ruta… hubo de todo que hizo que el día fuese máaaas largo de lo habitual. Vamos con ello!
Comenzó a las 5:50, cuando los perros decidieron que ya era hora de pasear (y el sol estaba arriba como si fuesen las 12:00 del mediodía, y eso que aun no habíamos cruzado el Circulo Polar Ártico). Pues ahí que nos levantamos a pasearlos, por la zona en la que habíamos parado que era un museo precioso. La verdad, con el sol arriba del todo y el fresco de la mañana fue espectacular!
Una vez paseados y todo recogido, salimos hacia una primera parada a vaciar y recargar lo necesario (esta vez el agua limpia con garrafa, ya que no había posibilidad de conexión) en la población de Töre, y una vez cargado salimos ya con la ruta hacia la zona de Laponia sueca. Había muchas señales de que nos podíamos encontrar renos en el camino, pero teníamos pocas esperanzas ya que en muchos blogs que habíamos revisado no se habían encontrado nada… y que equivocados estábamos!
En pocos kilómetros alcanzamos el Circulo Polar Ártico, donde paramos (como no) a tomar un café “donde acaba la noche” (para mantenernos despiertos, y que poco imaginábamos que hoy lo necesitaríamos).
Con los “trámites hechos” enfilamos hacia la frontera con Finlandia, y entonces… la sorpresa llegó: Renos en la calzada (y además parecía que estaban muy habituados a caminar con vehículos al lado). Nos llevamos una gran sorpresa pensando además que serían los únicos…
Ya llegando a la frontera con Finlandia, revisamos que todos los trámites caninos estuviesen en regla (vacunas, antiparasitarios…) pero.. no había nadie en la frontera así que pasamos sin más por el punto de Pajala.
Nada más cruzar, nos encontramos nuevamente con renos, esta vez más “beligerantes” pero que no se acercaban a los coches, tan solo paseaban alegremente por la calzada y tenías que esperar a que se fuesen para continuar.
Más kilómetros y renos por delante, llegamos a la frontera con Noruega. Aquí sí que había que parar y declarar. El trámite fue muy sencillo, pero al no sellar nada, nos (me) entró la duda unos km más adelante y tuvimos que dar la vuelta para que el oficial de la frontera me aclarase, al menos con humor, que “en la frontera no sellan pasaportes de perros, si necesitaba una justificación me podía hacer un selfie”.
Con los trámites hechos, el paisaje empezaba a cambiar y ya no había tanto animal. La ruta de hoy (dentro de la fase del viaje “rápida”) era corta, pero el tiempo y los kilómetros no cuadraban. Una de dos: o había algún accidente en la calzada (que lo había), o la carretera y el temporal hacían que fuese una ruta más lenta de lo normal (que lo era).
Tras varias paradas “caninas”, cruces de túneles (incluso subacuáticos), llegamos al destino final: Cabo Norte (Nordkapp). No sin estrés (viento, carretera estrecha, camiones a altísima velocidad por encima de la permitida, lluvia…), pudimos entrar al parking cuando casi era “medianoche”. Lo de medianoche va entrecomillado porque… había mucha “luz” (sol no que las nubes no dejaban ver más que nubes).
Con muchísimo viento (creo que nunca había tenido que soportar tanto), intentamos alcanzar el monumento de “Nordkapp” (el parking nos dejaba hasta las 2:30, cuando cerraban) pero.. fue técnicamente imposible. Una racha de viento casi se lleva volando (literalmente) a Tomate. Con estas, decidimos que no era el sitio para quedarse mucho rato, así que recogimos el campamento y decidimos buscar un lugar de parada en el camino de vuelta, una vez ya fuera de la isla de Magerøya (donde se encuentra Nordkapp). Lo raro era hacer este recorrido sabiendo que es “de noche” pero con luz como si fuesen las 16:00…
Finalmente, una hora y pico después pudimos encontrar una zona donde parar, y en muy pocos minutos caímos rendidos.
Mañana os cuento como sigue el viaje, por ahora aquí va un resumen!









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